Historia de los gitanos en Navarra

Publicado: agosto 23, 2011 en Uncategorized
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Mi objetivo con esta entrada es presentar una historia para muchos desconocida: la de los gitanos. Porque nuestra historia también forma parte de la historia de Navarra.   
El apreciado y querido investigador Antonio Gómez Alfaro, fue quien despertó mi inquietud por conocer la historia de los gitanos en Navarra; el me habló de la existencia de un documento histórico en el Archivo General de Navarra. Gracias a el también descubrí “Rincones de la Historia de Navarra” de Florencio Idoate, posiblemente una de las personas que más vestigios documentales sacó a la luz sobre la historia de los gitanos, aunque creo que en algunos de sus escritos cae en prejuicios y estereotipos, sobre todo a la hora de interpretar las fuentes documentales que iba encontrando de archivo en archivo en Navarra.
Aquí va un poco de mi historia…
europa mediadosdelsigloxiv

DE ORIENTE A OCCIDENTE

El pueblo gitano es un pueblo transnacional, de origen oriental (India) y de proyección europea.

Las investigaciones científicas, antropológicas, culturales, y sobre todo lingüísticas, nos llevan a afirmar con rotundidad que el Pueblo Gitano es originario de la India.   Parece ser que mil años después de Cristo comenzó la diáspora romaní, posiblemente debido a las invasiones de las hordas musulmanas que en esa época azotaban el noroeste de la India. Las rutas que siguieron los gitanos son aquellas que les conducían a occidente (ruta de la seda), atravesando la antigua Persia, aunque muchos eligieron asentarse en estas tierras; otros siguieron caminando en pos del sol hacia el continente europeo, llegando a Turquía y Grecia, donde se establecieron durante siglos. Algunas de estas regiones eran denominadas Egipto Menor, por lo que pronto se llegó a la confusión entre estas comarcas poco conocidas y el Egipto propiamente dicho, hasta el punto de que el mismo termino gitano deriva de una forma arcaica del gentilicio egipcio “egiptano”.

Posiblemente presionados por la invasión de los turcos (Imperio Otomano),  los gitanos deciden explorar Europa Occidental utilizando distintas rutas; a partir de 1417 aparecen en Hamburgo, Leipzig, Frankfurt,  Suiza y Bavaria, Francia y la Provenza. Convertidos al cristianismo, muchos gitanos cruzan Europa utilizando el camino de Santiago en busca de penitencia y de una vida más prospera.

El siglo XV fue decisivo en la historia de las peregrinaciones a Compostela. Puede decirse que éstas empezaron a “internacionalizarse” y a “masificarse” a partir del llamamiento de Juan II de Castilla a los habitantes de todos sus reinos, para que pudieran visitar Santiago bajo su salvoconducto, guarda y amparo.

El primer documento de La entrada de los gitanos en Navarra data del 27 de abril de 1435 . Se trata de una donación hecha en Olite por la Reina Doña Blanca de Navarra a Thomás, conde de Egipto Menor. Thomás, Conde de Egipto Menor, acompañado de un grupo de unas 50 personas, vienen como peregrinos a Santiago de Compostela; posiblemente este mismo grupo de gitanos fuera el mismo grupo que había obtenido 10 años antes un salvoconducto Real en Zaragoza, del Rey Alfonso V.

La llegada al Trono de Castilla y Aragón de los Reyes Católicos va a determinar que se inicie una política de homogeneidad cultural y religiosa. En 1492 se dicta la expulsión de los sefardíes (judíos españoles ), seguida la expulsion de los mudéjares (musulmanes españoles); toda esta política de homogeneización del reino de España afecta decisivamente a los gitanos españoles. En 1499 se promulga la Primera Pragmática Antigitana.  Esta política discriminatoria contra el Pueblo Gitano continúa durante  los sucesivos reinados. El texto legal más remoto que prohíbe la estancia de los gitanos en Navarra data de 1549, y “pide a las Cortes de Tudela que una vez hallados dentro de Navarra se les den 100 azotes y se les expulse”. Posteriormente, en 1569, se dicta una Ley que busca un criterio de diferenciación entre los pobres verdaderos y los gitanos.

 Navarra siglo XVEn 1573 Carlos de Bustamante, Francisco del Campo, Gaspar de Ribera y otros compañeros vecinos de Falces y Larraga, todos ellos gitanos navarros, se querellaron por no ser readmitidos en dichos lugares de los que se habían ausentado durante algún tiempo. En los casos de Carlos de Bustamante y Francisco del Campo era por haber estado en las filas del Rey, combatiendo a los moriscos sublevados, y prueba de ellos eran las “gloriosas heridas” que les habían dejado mancos, a uno del brazo y al otro de la pierna. Al no encontrar suficiente “materia delictiva”, se les confirmó en sus derechos de vecindad, con la condición de renunciar a su traje y a su idioma.

Los textos legales de 1580, 1583, 1596, 1624, 1628 (año en que se aumenta a doscientos los azotes a los hombres gitanos que se encuentren en tierras navarras), 1642, 1662 y 1678 (llamada Ley Perpetua), continúan en la misma línea. Con ellas se relacionan las leyes contra ladrones de ganado, cuatreros y salteadores de caminos. Sin embargo, por la referida Ley de 1678, se puede observar que ya en esa época había gitanos domiciliados en algunos pueblos con el pretexto de ejercer varios oficios.  Durante el siglo XVII la situación de los gitanos en Navarra empeora, y se les obliga a que abandonen sus oficios habituales y se dediquen exclusivamente a la agricultura, y a que residan exclusivamente en ciudades de más de 1.000 habitantes, prohibiéndoles la tenencia y venta de ganado.

En la vecina Francia tampoco les iba muy bien. Un edicto de Luis XIV ordenaba en 1675 su exterminio a hierro y fuego, y un poco antes, en 1641, la Asamblea de los Estados de la Bajada Navarra, reunida en Saint Palais, prohibía dar asilo a los bohemios y hacer tratos con ellos. Así mismo se apunta que hablaban su propia lengua (romanés), además del castellano, francés y euskera, como así da fe un gitano llamado Ustáriz, del valle del Baztan.

Mediante Ley de las Cortes de Navarra de 1780 – 1781 se establecieron las Juntas de Caridad para organizar hospicios donde educar a los niños gitanos.

También podemos decir con voz alta que el Pueblo Gitano ha contado con miembros muy célebres a nivel local de Navarra, que han contribuido con su trabajo y constancia a dar una imagen positiva de la cultura gitana, como fueron Javier Echeverría (el Chunchunero), que con su txistu y tamboril hizo bailar a los gigantes de Pamplona a lo largo del siglo XIX; Agustin Castellón (Sabicas) uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, nacido en la calle Mañueta de Pamplona, en 1912; y también hay que recordar con orgullo a Camino Jiménez (Tía Kamino) que a lo largo de los años 60 y 70 fue toda una institución en toda Navarra, y ayudó a muchas familias gitanas a mejorar sus condiciones de vida, siendo una mujer respetada por la comunidad gitana, instituciones públicas y población en general.

  

Desde que en 1499 los Reyes Católicos dictarán la primera pragmática antigitana, hasta la llegada de la Constitución Española de 1978, pasando por la Alemania nazi, el Pueblo Gitano ha padecido durante siglos intolerancia, menosprecio y persecución, pero aun así la cultura gitana existe y resiste, en una sociedad que en ocasiones utiliza a los grupos minoritarios como chivo expiatorio para esconder sus propias debilidades y miedos.

La historia de los gitanos y de las gitanas de Navarra, está todavía por escribirse, pero podemos gritar con orgullo que desde 1435, nos sentimos orgullosos de ser gitanos y navarros, de ser navarros y gitanos.

Me gustaría concluir con el Himno de las Cortes de Navarra, un himno que habla de nobleza, de libertad, de universalidad, de unidad, de amor y de paz.

Por Navarra, tierra brava y noble, siempre fiel, que tiene por blasón la vieja Ley tradicional. Por Navarra, pueblo de alma libre, proclamemos juntos nuestro afán universal. En cordial unión, con leal tesón, trabajemos y hermandados todos lograremos honra, amor y paz.

  Continuará….

Rincones de la Historia de Navarra, Pamplona, I, 1954; II, 1956; III, 1966. Florencio Idoate
 
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comentarios
  1. paco dice:

    Muy interesante, yo conocía como notorio a don Agustín Castellón, pero lo del Dulzainero, Xistulari, tiene su aquel.

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