Persecución: La historia de los gitanos españoles

Publicado: abril 6, 2015 en Uncategorized
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Libres como el aire, libres como el viento, como las estrellas en el firmamento…Para conocer la historia de los gitanos españoles deberia ser de “obligado cumplimiento” escuchar “PERSECUCIÓN” una obra maestra, fácil de escuchar (para los que les asute el flamenco), en el que el autor literario el apreciado Félix Grande, con su voz relata fragmentos de la historia de los gitanos en España, fusionando de forma magistral sus versos, con la voz gitana y flamenca de Juan Peña, El Lebrijano, y con el toque de las guitarras de Enrique de Melchor  y Pedro Peña, en una gran adaptación musical llevada a cabo por José Torregrosa.

Persecucion_Lebrijano_Gitanos

Lebrijano-Persecucion-Trasera

 

 

 

 

 

 

 

Persecución es como su propio nombre indica, una infinitésima parte, de la persecución que sufrieron los gitanos españoles desde poco después de su llegada a España en el siglo XV hasta nuestros días. En la obra musical se limita a un periodo cronológico desde la famosa Pragmática de ios Reyes Católicos, hasta principios del XVIII.

LA LEY DE MEDINA DEL CAMPO

En el afán de libertad, la buenaventura, la religiosidad y el premonitorio terror son los ingredientes de los dos temas con que se abre este disco, 01. Canto anónimo, 02. Libres como el aire (Caravana)  04. No le temblaron las manos (Tientos), la pragmática de Isabel y Fernando (Reyes Católicos) nacida en Medina del Campo en 1499. El texto íntegro de aquella pragmática (cuyas disposiciones serían mandadas observar a lo largo del tiempo hasta marzo de 1873) dice lo siguiente:
“Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reynos y señorios con sus mugeres y hijos, que del dia que esta ley fuere notificada y prolongada en nuestra Corte, y en las villas, lugares y ciudades que son cabezas de partidos fasta sesenta dias siguientes, cada uno dellos vivan por oficios conoscidos, que mejor supieren aprovecharse, estando de estada en los lugares donde acordasen asentar, ó tomar vivienda de señores á quien sirvan, y los den lo que hobieren menester, y no anden mas juntos vagando por nuestros reynos, como lo facen, ó dentro de otros sesenta dias primeros siguientes salgan de nuestros reynos, y no vuelvan á ellos en manera alguna; so pena que, si en ellos fueren hallados ó tomados, sin oficios ó sin señores, juntos, pasados los dichos dias, que den á cada uno cien azotes por la primera vez, y los destierren perpetuamente destos reynos; y por la segunda vez, que los corten las orejas, y estén sesenta dias en la cadena, y los tornen a desterra, como dicho es; y por la tercera vez, que sean captivos de los que los tomaren, por toda su vida: y si hecho el dicho pregon fueren ó pasaren contra lo suso dicho, mandamos á los nuestros alcaldes de la Corte y Chancillería, y á todos Corregidores, Asistentes, Justicias y Alguaciles de cualesquier ciudades, villas y lugares de nuestros reynos y señorios, que executen las dichas penas en las personas y bienes de cualesquier de los suso dicho. Lo qual mandamos, que se cumpla y guarde, sin embargo de cualesquier nuestras cartas de seguro que de Nos tengan, las quales desde luego las revocamos, y sin embargo de cualesquier cédulas y provisiones que contra el tenor desta ley y pragmática hayamos mandado dar, las quales queremos, que sean obedescidas y no cumplidas, y que sin embargo dellas se guarde lo en esta ley contenido” (Novísima Recopilación, Libro XII, título XVI)

GITANOS EN GALERAS

El nombre de Galera comenzó a ser usado en España hacia el siglo XIV, aun cuando ese tipo de embarcación, usada para el transporte de mercancías o para la guerra naval, ya era conocido en el Mediterráneo desde los principios de la Edad Media, y aun cuando su existencia data de épocas más antiguas. Por ejemplo: existen nueve galeras en un bajorrelieve que Ramsés IV ordenó esculpir en su palacio de Tebas, en conmemoración de una batalla naval librada por los egipcios contra los hindúes. En ellas se ven varios soldados disparando con arco y, más abajo, los galeotes, y los remos brotando del casco de la nave. Esto prueba la existencia de la galera de guerra – de remo y vela – en el siglo quince antes de Cristo. Ya en la época que aquí nos interesa, siglos XVI al XVIII, las galeras alcanzaban una gran variedad de formas, nombres y tamaños, segun la aplicación a que estivesen destinadas. Una de tales naves se llamaba precisamente galera de forzados: otra, galera galocha, de remos enormes que eran movidas hasta por siete galeotes cada uno; las galeras de la llamada Armada Invencible llevaban 153 de los forzados en galeras es ocioso todo comentario: el cimematógrafo ha mostrado suficientes imágenes mediante cualqiera de nosotros puede hacerse una idea aproximada de lo que quería decir Cervantes cuando, refiriéndose a un galote, excribió: “Va por diez años, que es como muerte civil”.

Galeras_gitanos_Tan cierto es esto, que la pena de galeras suplía por lo general la pena de muerte. Las leyes de la época, que castigaban con la muerte a los salteadores de caminos, solían conmutar dicha pena por la de galeras, por diez años o por tiempo perpetuo (aunque por supuesto, muchos galeotes, incluso jóvenes, morían antes de alcanzar a cumplir la condena de diez años en tales naves). Es presumible que muchos gitanos fueran condenados a galeras a causa de los delitos máximos por los que entonces se llevaba a los delincuentes a esta “muerte civil”. Es indudable que muchos gitanos fueran llevados a galeras por delitos menores e incluso por su altoreinvindicación racial, esto es, simplemente por ser gitanos: por no adoptar oficios payos, por usar su lenguaje y sus vestidos y por no servir a Señores. Las pragmáticas que condenan a galeras a los gitanos fueron abundantes: Carlos I y Doña Juana en Toledo y en1539, Felipe II en Toledo y el 11 de septiembre de 1560, Felipe III el 28 de junio de 1619, Felipe IV el 8 de mayo de 1633, Carlos II el 20 de noviembre de 1692 y el 12 de junio de 1695, Felipe V en enero y en mayo de 1717…Y bien: en el desarrollo que hemos dado al tema de los gitanos en galeras, de entre las penalidades que pudiéramos haber acentuado hemos elegido el sufrimiento que, a nuestro juicio, debió de ser constante en el gitano galeote: la lejanía (eterna en muchas ocasiones) de ese gitano y su familia. Quisimos así, más que objetivarlo, interiorizar el dolor del gitano, para quien , es sabido, la familia es su fundamental forma de apropiación de la realidad.

03. Sangre, sangre (Bulerías)

05. Mi condena (Galeras)

LA “INFORMACION SECRETA”

A una investigación efectuada por el poeta Germán Bleiberg y al excelente uso que de ella hiciera con posterioridad un inteligente flamencólogo que semianónima y modestamente se firma “Wenscelao” debemos un importatísimo descubrimiento sobre la prehistoria del flamenco. Se trata de dos textos (el de Bleiberg, de tipo histórico; el de Wenceslao, un tejido de relaciones entre diversos datos refundidos con un olfato excepcional) que parecen probar, o al menos insinuar con bastante vigor, el tránsito de viejos romances andaluces o gitanoandaluces a las formas primigenias delas tonás. No interesa aquí y ahora seguir el rastro de ese desplazamiento, pero sí resumir conjuntamente las investigaciones de Bleiberg y de Wenceslao, no sin dejar establecida nuestra opinión de que ambos han facilitado, el primero tal vez sin advertirlo, el segundo con plena conciencia, un inestimable material para ulteriores indagaciones sobre el controvertido origen del cante flamenco. El resumen de ambos trabajos nos proporciona el resultado que anotamos a continuación.

La base naval para las galeras reales de España estuvo situada, desde 1540, en el Puerto de Santa María. Allí iban, pues, entre otros castigados por la justicia, los gitanos condenados a servir en galeras. En el año 1559 los Fúcares eran los concesionarios de las minas de Almadén y, por falta de mano de obra, solicitaran del rey permiso para trasladar galeotes a las minas durante todo el tiempo que durase la condena a que tales galeotes hubieran sido castigados. Felipe II respondió afirmativamente a esta petición de los Fúcares. Años después comienzan a circular noticias de los horribles tratos que reciben en aquellas minas de Almadén los trabajadores procedentes de las galeras de Puerto. Ese rumor sobre los malos tratos de los capataces contra los mineros hizo que las autoridades enviasen a un juez visitador para informar sobre la presunta veracidad de tales crueldades. El visitador oficial fue nada menos que uno de los creadores de la novela picaresca, el autor del GUZMAN DE ALFARACHE; Mateo Alemán; el cual. tras interrogar a los condenados, escribiría una llamada “Información Secreta”.

De ella proceden los párrafos siguientes:mateo-aleman-guzman-de-alfarache-

“Habrá dos años que salió de la dicha fábrica un veedor que había en ella que se llama Miguel Rodriguez, que era muy riguroso con los forzados y les daba trabajo demasiado y más de lo ordinario, de manera que casi no los dejaba dormir ni reposar de noche ni de día, porque siendo obligados conforme a la costumbre que se tiene a trabajar dichos forzados de sol a sol, el dicho Miguel Rodríguez, cuando de noche salían los dichos forzados del trabajo, los hacía volver luego, sin darles lugar a que descansasen ni reposasen, a entrar en el dicho pozo y mina, y que anduviesen en el torno y sacasen agua, que es el mayor trabajo que hay en la mina, donde los hacía trabajar toda la noche y castigaba con mucho rigor a los forzados atándoles a la ley de Bayona y, desatacados, con un manojo de mimbres los azotaba cruelmente dándoles muchos azotes hasta que se quebraban los mimbres y solía remudar dos o tres manojos de ellos hasta que se quebrasen todos”. “Y asimismo, otro capataz que se llama Luis Sanchez, el cual trataba a los dichos forzados con mucho rigor y los metía en los tornos del agua. Y el forzado que se cansaba antes de cumplir su tarea y acabar de sacar tres cientos zaques de agua, lo sacaba el dicho Luis Sánchez fuera de la mina y lo hacía desatacar y con un manojo de mimbres lo azotaba cruelmente hasta que se quebraba, y remudaba dos o tres manojos y les hacía saltar la sangre, que iba chorreando por el suelo”. “Otro forzado dice sobre Miguel Brete, un capataz: en el tiempo que fue veedor andaba con un bastón en la mano, que por fuerza y dándoles palos con el dicho bastón hacía entrar a los forzados en el horno, estando abrasando, a sacar las ollas, y que del dicho horno salían quemados y se les pegaban los pellejos de las manos a las ollas y las suelas de los zapatos se quedaban en el dicho horno y las orejas se les arrugaban hacia arriba del dicho fuego y que de la dicha ocasión habían muerto veinticuatro o veinticinco forzados”.

Esto sucedía a finales del siglo XVI. La “Información Secreta” de Mateo Alemán es de 1593 ó 1594. Pues bien: en su Colleción de cantes flamencos (editada en Sevilla, en 1881) y sección dedicada a la reproducción de letras de martinetes, el gran folklorista Antonio Machado y Alvarez, “Demófilo” (padre de los poetas Manuel y Antonio Machado), incluye un martineto que, sin ninguna duda, procede de un romance compuesto – casi seguro que por algun gitano – con motivos de aquellos acontecimientos salvajes ocurridos en las minas de Almadén y que denuncia Mateo Alemán, tal romance debió de nacer a finales de XVI o a principios del XVII. He aquí su texto:

“Los gitanos del Puerto
fueron los más desgraciaos,
que las minas del azogue
se los llevan sentenciaos.
Y al otro día siguiente,
les pusieron una gorra,
con alpargatas de espartos,
que el sentimiento m`ajoga.
Y al otro día siguiente
les pusieron un maestro
que a tó el que no andaba listo
de un palo lo echaba al suelo.
Los gitanos del Puerto
fueron los más desgraciaos,
que se pueden comparar
con los que están enterraos”.Wenceslao, el autor del descubrimiento de este romance y el primero en relacionarlo con el “Informe Secreto” de Mateo Alemán y con el drama social que lo motivara, asegura haberlo oído cantar a viejos gitanos de los Puertos, con una linea melódica muy emparentada a la de los martinetes. Nosotros, en función de la estructura musical del presente LP y para evitar en él repeticiones en cuanto a las formas flamencas con que ha sido desarrollado, hemos preferido presentar este tema no mediante las formas melódicas del martinete o del romance viejo (usadas en otros lugares de este disco) sino utilizando las tarantas mineras y los tangos gitanos. He sustituido los versos de aquel viejo romance – tan inocentemente hermosos – por unas estrofas con que las que quise conseguir una mayor, o más clara, intencionalidad históricosocial. Obviamente, mi próposito más minucioso fue el de conservar el dramatismo de aquellos acontecimientos infames.

06. Ay canalla Manuel Rodríguez (Taranta)
07. En el siglo diez y ocho (Toná)
08. Siguiriya coral

“NI ENTRE LOS BRAZOS DEL CRISTO”

Más atras he aludido a la inconcebible órden de Felipe V con la cual hurta a los gitanos el último amparo: el de los templos. Esa orden nació en San Lorenzo de El Escorial por resolución del 30 de octubre de 1745.

La_familia_de_Felipe_V_(Van_Loo)Reproduzco el texto íntegro de aquella resolución: “Por cuanto por la pragmática publicada en 14 de Mayo de 1717, y provisión de 8 de octubre de 1738, y otras órdenes anteriores estan prevenidas y dadas varias providencias en razon de los domicilios y vecindades de los que se nominan gitanos; y no habiendo bastado á refrenar sus maldades, conviniendo aplicar el debido remedio, á consulta de mi Consejo de 17 de Septiembre próximo pasado me he servido resolver, que todos los Comandantes Generales, Intendentes y Corregidores de cabezas de provincias hagan publicar bandos y fixar adictos, para que todos los gitanos, que tienen vecindad en las ciudades y villas de su asignacion se restituyan en el término de quince días á los lugares de su domicilio; pena de ser declarados, pasado este término, por bandidos publicos, y de que, por el mismo hecho de ser encontrados con armas ó sin ellas fuera de los términos de su vecindario, sea lícito hacer sobre ellos armas, y quitarlos la vida: que pasado el referido término, se encargue estrechisisamente á los referidos Comandantes Generales, Intendentes y Corregidores, que por si ó por personas de integridad y de su mayor satisfacción salgan con tropa armada, y si no la hubiere, con la milicia y sus Oficiales, acompañados de las rondas de á la caballo destinadas al resguardo de las Rentas, á correr todo el distrito de sus jurisdicciones, haciendo las diligencias convenientes para aprehender á los gitanos y gitanas que se encontraren por los caminos publicos ú otros lugares fuera de su vecindario, y solo por el hecho de la contravención se les imponga la pena de muerte: que en el caso de refugiarse á los lugares sagrados, los puedan extraer, y conducir a las cárceles más inmediatas y fuertes, donde se mantegan: y si los jueces eclesiásticos procedieren contra las justicias seculares, á fin de que sean restituidos á la iglesia, se valgan de los recursos de fuerzas establecidos por Derecho: declarando, como declaro, que todos los gitanos que salieren de sus continuados domicilios, se tengan por rebeldes, incorregibles y enemigos de la paz pública: siendo como es mi voluntad, que á todas las milicias que se emplearem en reconocer, perseguir y castigar los gitanos en sus provincias, y á los Oficiales que las manden, por todo el tiempo en que se emplearen, se les socorra por mi Real Hacienda con el sueldo correspondiente para su manuntención. Y encargo al Gobernador y los de mi Consejo, que celando sobre el exacto cumplimiento de los Corregidores y Justicias en los explicados asuntos, siempre que reconociere ó justificare extrajudicialmente su negligencia y omisión culpable, los mande suspender desde luego de su exercicio, consutándome lo que convenga quanto á separar de mi Real servicio á semejante Ministros, y dando por vacante su empleo, no pueden ser consultados ni propuestos”. (Novísima recopilación, Libro XII, titulo XV)

09. Me vienen siguiendo (Siguiriya)
10. Canto anónimo
11. Libres como el aire (Caravana)

Tras el desarrollo literario y musical de este tema denodadamente sombrío, (que no pretende ser más, ni menos, que un recorrido por algunos de los momentos más dolientes de la harto dolorida historia de los gitanos españoles) no podía ser otro que el de regresar a los fundamentos del ser gitano: su arriesgado amor a la libertad, su vinculación emocional con la grandiosidad de la Creación – las estrellas, los vientos… – su fervor para con sus antepasados, y su asumido dolor de constituir una cultura amenazada por hostilidades sucesivas. Desde fines del XVIII hasta nuestros días no han faltado alteraciones dentro de este viejo, orgulloso y enigamático pueblo en el contexto de las sociedades modernas. Quizá el ser gitano logre sobrevivir todavia mucho tiempo a la más o menos misericordiosas, más o menos interesadas, tentativas de integración que, como un abrazo o como una trampa, les vienen tendiendo los actuales Estados. Es posible, también, dudar de que ese ser gitano logre sobrevivir. Que todo esfuerzo por rescatar a ese pueblo de su miseria y su desconfianza es elogiable, es algo sobre lo que el autor de estas paginas no tiene duda. Que el resultado de ese esfuerzo pudiera conllevar la abolición final de una cultura milenaria y de unos rasgos comportamentales a menudo ejemplares (por ejemplo: es notable, aún puesto “progreso” de la sociedad de consumo) sería lamentable desde el punto de vista de la variedad emocionante del conjunto de las culturas de los hombres. A favor de aquellos esfuerzos, cuando no signifiquen un genocidio cultural, y en contra de la posible anulación de una cultura que, por entre peculiaridades en verdad cuestionables, no carece de una alta estima por la libertad, ha sido pensado y efectuado este trabajo. Quisimos, pues, que fuese no únicamente un producto artístico sino también y sobre todo una propuesta de inquietud civil. FELIX GRANDE

Gitanos y gitanas: Libres como el aire, libres como el viento, como las estrellas en el firmamento.

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